Jorge Vargas confía en el proceso, gane o pierda siempre se está riendo y él mismo acepta que “eso es algo que no se puede controlar”.
Hubo razones de más para llorar, decepciones, caídas, fracturas, pero para el jinete puertorriqueño de 23 reír es la única opción. Es una actitud que lo ha llevado a estar disputando el tope de las estadísticas por primera vez en su carrera este año, en el Winter Meet del hipódromo Laurel Park en Maryland, uno de los hipismos más serios en la costa este de los Estado Unidos.



En 165 montas en 2018, “Sebi” ha cruzado la meta al frente en 35 ocasiones, cultiva además 30 segundos y 29 terceros para un 22 por ciento de efectividad y cerca de $1.5 millones en premios. Igualmente logró su victoria clásica más importante en Febrero, cuando ganó el Barbara Fritchie Stakes con premio de $300,000 a bordo de Ms. Locus Point.

 

Fue una decisión riesgosa, dejar su base en Parx Racing donde ya figuraban entre los jinetes líderes pero que sentía necesaria en su afán por evolucionar.

 

“Me tomó por sorpresa porque yo hice esa movida y fue con un agente bueno, (Scott Silver) pero no pensé que iba a tener este éxito. Uno se sorprende” dijo Vargas.

 

“No me iba mal (en Filadelfia) siempre ganaba mis 90-100 carreras al año y ganaba mis carreras buenas, pero es como un reto, ya yo sé que en Filadelfia yo puedo hacer esto, lo he hecho por varios años y ya yo puedo tomar una decisión donde y arriesgarme un poco y ver como me va y mira, gracias a Dios hasta ahora me ha salido todo bien.”

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Foto propiedad y cortesía de Cynthia Longo ©

EVOLUCIÓN Y ADAPTACIÓN

 

Vargas es hijo y nieto de entrenadores, por lo que gran parte de su crianza se dio en los terrenos del hipódromo en Canóvanas. Con todo ese bagaje el joven no se contempla fuera del ambiente de pura-sangres.
“Esto es mi vida, desde chiquito he estado aquí haciendo de todo. En Puerto Rico con mi papá era groom, he sido paseador, he sido de todo. Esto ya es la vida mía, yo nunca me he visto haciendo otra cosa, nunca” dice Vargas.
Sin embargo, para llegar a ser de los mejores en alguna disciplina además de tener la habilidad y el deseo hace falta un plan. Un orden de acción que contemple posible obstáculos en el camino y plantee nuevas opciones y estrategias acorde a las condiciones. Para Vargas, ese plan se basó en relocalizarse al estado de Maryland en la época de más frío, para intentar -entre otras cosas- probarse a sí mismo como piloto de primera categoría en un hipismo élite.
De la mano del agente Scott Silver, Vargas ha logrado exactamente eso, ganando carreras, montando buenos caballos y sobre todo luciendo bien.

Recientemente también alcanzó la meta de las 500 victorias de por vida, acumulando sobre 15 millones de dólares en premios y con un desglose bastante consistente de cerca de 100 triunfos por campaña.

 

LOS SACRIFICIOS

 

Además de los sacrificios propios de ser jinete como las restricciones en peso, tamaño y la peligrosidad de montar un animal salvaje, los jockeys mantienen un estilo de vida que los lleva de hipódromo en hipódromo, guiando muchas horas y largas distancias, en ocasiones con climas complicados y hasta altas horas de la noche para cumplir con sus compromisos y aumentar sus posibilidades. Para Vargas, residente en Pensilvania, la rutina semanal requiere una guiada de dos horas hasta Maryland, donde pasa cuatro días antes de regresar a su hogar.

 

Igualmente el frío es un factor determinante a la hora de establecer una base de operaciones y uno al que muchos le huyen, pero no Vargas.

 

“En las carreras a uno le da frío cuando va a montarse en el caballo y cuando va al gate pero ya en la carrera eso a uno se le olvida. La adrenalina no dejar pensar a uno en el frío, uno lo que está pendiente es a hacer el trabajo, odio decirlo, pero en ese momento el frío es mental.”

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Foto propieda y cortesía de Cynthia Longo ©

TRUST THE PROCESS

 

Fanático de los Philadelphia Sixers en el baloncesto de la NBA, Vargas confía en el proceso, su proceso, para llegar a ser recordado como uno de los grandes conductores equinos de la época. Desde que se graduó de la Escuela Vocacional Hípica en Puerto Rico en 2013, mantuvo presente que el éxito podría estar en el norte.

 

Pero no fue hasta después de su duodécimo triunfo en Camarero, tres meses después de graduarse, que recibe la llamada que lo cambió todo, una oportunidad para trabajar con la agente Dana Servis en el circuito de Filadelfia, compuesto por Parx Racing y Penn National principalmente.
Aunque inicialmente el plan era probar suerte en el Hipódromo Gulfstream Park en Hallandale, Florida, Vargas aprovechó la oportunidad en Pennsylvania para poco a poco ir puliendo sus habilidades en la silla y establecer su identidad en la pista.

 

Luego de un arranque con 105 victorias de aprendiz, una experiencia agri-dulce en el hipismo californiano y una accidente donde se fracturó la espalda, dilataron el proceso en su segundo año. Ya actualmente recuperado al cien por ciento y establecido como jinete ‘first call” Vargas se mantiene enfocado en su arte y no en los números, que como todos sabemos, pueden subir o bajar en un abrir y cerrar de ojos.
“Yo no estoy muy pendiente a eso (estadísticas) porque lo mío es estar pendiente a las carreras, montar, pendiente a los caballos, a mí las victorias… pues si ganamos, ganamos pero de llevar cuenta y de estar pendiente, no”.
Sorpresivamente sus aspiraciones de éxito tampoco van a la par con la mayoría de los jinetes.
“(Para) Muchos jockeys es el Kentucky Derby eso es una carrera que todo el mundo quieren estar, como jockey, como trainer, como dueño, una carrera super importante, pero para mí un Breeders Cup, un Breeders Cup Classic, para mí esas son las carreras más grandes del año, eso está ahí para siempre”

 

“Ese es mi objetivo como jockey, yo quiero hacer algo que me recuerden”

 

Y ‘Sebi’ no está muy lejos de lograrlo, de hecho se quedó a ‘cabeza’ de participar en dicha carrera hace 12 meses con el ejemplar Postulation, mismo purasangre sobre el cual tuvo la oportunidad de disputar el Ontario Derby en 2017. “El año pasado casi llego al Breeders Cup, pero el caballito me falló. Fuimos a Chicago y ganamos una (carrera) de $250,000 (en premios) (Arlington Park, American St. Leger Stakes), fuimos a Kentucky Downs y perdimos a cabeza una de $600,000 (Calumet Farm Kentucky Turf Cup Stakes)” dijo el jinete puertorriqueño. 
Con Jorge Vargas el cielo es el límite, su humildad y dedicación garantizan resultados. Ahora con las conexiones necesarias para lograr la monta grande, hagámonos un favor y ‘confiemos en el proceso’.

-eMMa.

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