Hay atletas que ganan carreras, que van muy rápido, que se hacen millonarios y hasta famosos. Pero hay otros que van más allá, que sobrepasan los límites, que impactan la sociedad y que se convierten en embajadores de una cultura.  Estos son los que duran en nuestras memorias permanentemente, porque no tan solo fueron competidores sino que sus personalidades dentro y fuera de la acción nos permitieron crear empatía, sus causas fueron más grandes que una victoria o una derrota y es en ese sentimiento donde nacen nuestros superhéroes. Estos son los míos.

Colin Kaepernick :

El mariscal de campo en la Liga Nacional de Futbol NFL (Americano) es un mártir. No creo que haya un atleta más comprometido con una causa que Kaepernick. Un joven adoptado por una familia con todas la comodidades del mundo, que puso su carrera en la línea con su famosa protesta del kneeling, manteniéndose arrodillado durante el himno nacional en protesta por los abusos policiacos y raciales en los Estados Unidos. Una estrella altamente reclutado en tres deportes, baloncesto, béisbol y fútbol, decidió seguir los pasos de Martin Luther King jr antes de salpicarse con el lodocorporativo.  Colin, respeto hermano, respeto.

Roberto Clemente:

Pelotero puertorriqueño de la Grandes Ligas. El hecho de que murió en un accidente durante un viaje de servicio humanitario a Nicaragua dice mucho más que sus 3,000 hits. Quince veces un “All Star”, múltiples guantes de oro y campeonatos de bateo ponen en mayúsculas su palmarés. El reservista de la marina de los Estados Unidos fue también el primer latinoamericano en disputar una serie mundial, y ser seleccionado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional y de la Serie Final.  Fue impresionante visitar la ciudad de Pittsburg, ver las estatuas, el monumental puente pintado de amarillo y más que nada un carril para bicicletas con el logo de Clemente y su número 21. Su bate y su brazo crearon un nuevo paradigma en el juego, su corazón un modelo a seguir para la humanidad.

Edson Arantes “Pelé”:

No soy un gran fanático del balompié pero hay que reconocerlo como un gran deporte  y cuya fanaticada muchas veces me lleva a cuestionar lo racional del mismo. Pelé trajo la elegancia al “soccer” con su filosofía del “Jogo Bonito”, un nuevo estilo de juego donde la fuerza y la agresividad pasó a un segundo plano y donde la estética del proceso era igual de importante que el resultado. Junto a Maradona, el brasileño es sinónimo de soccer, simplemente no se puede hablar de la disciplina sin mencionarlo, eso es trascender.

Muhammad Ali:

Nacido como Cassius Clay hizo lo que quiso siempre y, lograr vivir con esa filosofía sólo puede considerarse como una gran vida.  Se cambió el nombre, se convirtió al musulmán, no fue al ejército y utilizó su actitud y personalidad como un mecanismo publicitario eficiente.  Alí contaba con la habilidad para “backearlo” todo, un trash talker que hacía justamente lo que prometía, una leyenda que volaba como mariposa y picaba como abeja. Alí logró ganar la guerra abogando en contra de ella y aceptando la cárcel antes de apoyar la violencia. Trascendió.

Daniel Teklehaimanot:

Un ciclista africano en el World Tour de la UCI. Si difícil es obtener una bicicleta en lo más remoto del continente africano más difícil es lograr llegar al más alto nivel del deporte. Teklehaimanot hizo ambas, convirtiéndose en el primer corredor natural de Eritrea en disputar un Grand Tour de la Unión Ciclista Internacional (Tour de Francia y Giro de Italia) y además el primero en portar la camiseta de líder de montana en ambos de esos tours. Daniel es un héroe, un Black Panther en todo el sentido de la palabra.

Cullen Jones:

“Los negros no saben nadar”, o al menos eso decían hasta que Cullen Jones llegó a la olimpiada. Jones es el único afroamericano con un récord mundial en un evento de natación y además tiene tres medallas olímpicas. Lo increíble de sus historia es que fue matriculado en un club de natación luego de que casi se ahogara en un parque acuático cuando tenía cinco años. Se estima que en Estados Unidos cerca del 65 por ciento de la población afroamericana no sabe nadar, acentuando aún más la gesta de Jones, quien ha liderado la causa -creando una fundación- para disminuir el problema de etnicidad en la natación y la accesibilidad de programas para la raza de color.  

Jesse Owens:

Imagínate ser un atleta negro en condiciones tan hostiles como las Nazi, y ganar cuatro medallas olímpicas para utilizar el concepto de “Supremacía Blanca” como papel higiénico, ese fue Owens en 1963. El corredor “sprinter” es también famoso por establecer tres récords mundiales y empatar otro en menos de una hora en el mismo día, durante un evento de pista y campo. Owens era tan rápido que frecuentemente le pagaban para que corriera en contra de caballos de carreras y hasta motoras. Recorriendo las calles de Cleveland encontré una estatuas del corredor y no pude evitar darle un “chapeau”.  Adolfo Hitler no pudo con Owens, y nadie tampoco podrá sacarlo de nuestras memorias.

Serena Williams:

Tenista con fuerza, poder, habilidad y resiliencia, la menor de las hermanas Williams lo tiene todo. Ganadora de 23 Grand Slams contra viento y marea, con resistencia, sin encajar dentro de los moldes de lo que “debe” o “no debe” ser una tenista.  Williams trasciende porque representa a la mujer, a la afroamericana, pero a su manera, dominando cuando se supone que falle, hablando cuando se supone que caye. Luego de dar a luz a su primera hija en 2017, si Williams vuelve a ganar, apaga y vámonos, será la mejor de la historia. 

Lewis Hamilton:

El piloto de Fórmula uno cuatro veces campeón del mundo es negro, usa pantallas y tiene el físico un boxeador. Igual que muchos tuvo que vencer el racismo en un deporte donde se llega casi siempre por linaje y muy pocas veces por habilidad.  Hamilton es la cara del automovilismo mundial, un nuevo paradigma. El hecho de que sea “uno” entre solo 20 pilotos de un club tan exclusivo demuestra que ha trascendido. La pena es para los británicos por que Hamilton no es blanco, preciosa ironía.

Usain Bolt:

El más rápido del mundo. Corredor olímpico, poseedor de marcas mundiales en 100 y 200 metros. Un atleta con tanto carisma y personalidad pero a la misma vez con tal humildad que se dejan querer por todos. Siempre bajo presión y nunca perdió la calma. Todo el tiempo rindió al tope de sus habilidades mostrando un patriotismo inquebrantable por su Jamaica. Debo admitir que me quedé con las ganas de verlo correr una vuelta a la pista (400 metros) pero trascendió sino me creen, el mes pasado estuvo practicando con un equipo de balompié profesional en Alemania.

Tiger Woods:

Con su regreso al golf los ratings de TV subieron, aumentaron las ventas de indumentaria y se triplicó la cobertura mediática. ¡Eso es trascender! y es que muy pocas personas han logrado lo que Tiger Woods, traer emoción e interés popular a un deporte visto como aburrido y de viejos. Con 79 victorias en el PGA Tour incluyendo 14 majors, Woods en un momento fue considerado “malo” para el deporte, por su dominancia y facilidad para hacer parecer obsoletos los mejores campos del mundo. La cherry en el tope del bizcocho es que es negro en un deporte de “blancos y ricos” aunque el frosty se le ha caído un poco por sus issues personales. Igual por dentro, sigue su swing continúa siendo esponjoso y consistente.

Estos son los míos, algunos polarizantes, controversiales pero incuestionablemente importantes, ¿cuáles son los tuyos?

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