No es un secreto, hay menos gente en la isla y la ecuación es simple, mientras menos población, menor la probabilidad de desarrollar atletas de alto rendimiento.

 

Se estima que Puerto Rico ha sufrido una reducción del 7% en su población total en los últimos cinco años. Eso, equivale a 251,975 personas que han abandonado Borinquen. Son 250,000 que ya no pagan la taquilla en la cancha, que ya no se inscriben en la carrera, que ya no llevan a sus hijos al parque o a la pista a practicar.

 

Pero con la disminución del recurso humano también se afecta la participación deportiva (profesional y recreativa), el mantenimiento de las instalaciones, la cantidad de programas nuevos a ser creados y la supervivencia de los ya existentes.

 

Se afecta además, la capacidad del país de aspirar a sedes de eventos internacionales que inyecten la económica y faciliten el proceso de avalúo y adaptación de nuestro talento local actual.

 

Para los deportes más populares el problema es menos grave. Alcaldes y agencias privadas harán lo que sea para llenar sus canchas y parques de personas que consuman lo más posible. Es en los deportes pequeños (natación, atletismo, ciclismo, triatlón, etc), aquellos que cuentan con poca audiencia, con fondos limitados, con bajos salarios en el nivel profesional y muy poca exposición, lo más vulnerables.

 

No debe sorprender a nadie que los líderes del medallero olímpico de todos los tiempos, Estados Unidos, La unión soviética, alemania, reino unido, francia, Italia y China se encuentren dentro de los primeros 25 países con mayor población en el mundo.

 

En Puerto Rico, si le sumamos a la extinción intencional de una raza los recortes económicos al deporte a partir de la crisis fiscal, el panorama se complica. Este año el Departamento de Recreación y deportes anunció una reducción de 4 millones de dólares en su presupuesto anual. Esto a su vez representa que el Comité Olímpico de Puerto Rico COPUR solo obtendrá 5 millones en presupuesto en vez de los habituales 8 millones anuales.

 

Pilares del desarrollo deportivo nacional como el albergue olímpico en salinas y la liga atlética interuniversitaria (LAI)  sufrirán disminuciones en presupuesto igualmente.

 

Hay un falso sentimiento de estabilidad, creado por la exagerada oferta de programas deportivos formativos de carácter privado. Estos en su mayoría han sido creados bajo un concepto de negocio altamente  lucrativo y dirigidos  por individuos con preparación cuestionable, que buscan ganarse un pal de pesos luego de salir de sus trabajos. Con sus cuotas mensuales, uniformes y gastos de viajes estos programas quedan inaccesibles para muchos.  

 

El taller nacional va en picada y no es una opinión, ni siquiera es un rumor, es un dato que hace menos sustentable la oferta deportiva. En eventos de resistencia por ejemplo, hemos sido testigos de cómo la participación local va en picada aunque quieran aparentar lo contrario.

 

Un ejemplo sólido es el World’s Best 10k, un carrera que no tan solo se vende como una para el alto rendimiento sino una recreacional para toda la familia y un ‘destination race’ para el turista. En 2015, 2016 y 2017 respectivamente se registraron 9,844, 7,341, 3,307, una reducción del 66 por ciento.

 

Aquí también se suman un cementerio de eventos locales populares que daban taller a los atletas boricuas. Por ejemplo la carrera 10km Abraham Rosa -antes internacional-, el Ponce Grand Prix de atletismo y el maratón Virgen del Pozo en Sabana Grande que ahora revolotea como pez fuera del agua tratando de sobrevivir con menos fondos.

 

Otros eventos tradicionales como el clásico de ciclismo San Antonio de Padua en Guayama, Clásico de ciclismo San Fernando en Carolina y el Grand Prix de Bayamón -en todos estuve presente -igualmente reportaron disminución considerable en participación este año. En el triatlón, aquellos años de gloria del Gran Trialo de Joyuda Isla Ratones en Cabo Rojo parecen ser solo un bonito recuerdo.

 

Recientemente también se anunció la cancelación de una copa local de marcha por falta de fondos, aun teniendo 2 atletas en el ranking mundial que necesitan foguearse regularmente. La federación de ciclismo fue desafiliada del COPUR y -aunque se prometió que se le dará el apoyo- los viajes de aquellos que más despuntan están en las manos del sector privado, las familias y la caridad. De hecho, Jacob Morales se quedó fuera del mundial de mountain bike, estando rankeado 7mo en el mundo.

 

En un dato chistoso, luego de jugar piedra, papel y tijeras para aflojar los fondos -porque así parece ser para varias federaciones- envían a los atletas infantiles y juveniles sin sus entrenadores a las competencias. Con saber un poquito de conducta humana, se sabe el rol del coach en esas etapas y su efecto en el rendimiento.  

 

Es inevitable que los programas de desarrollo deportivo sufran cambios -muchas veces la desaparición absoluta- cuando por ejemplo en 2015, los municipios de Lares, Mayagüez, Fajardo, Guánica, Ponce y Ceiba todos registraran 10% de disminución en su población.

 

Quizás terminemos entonces con una delegación compuesta completamente de atletas como los de nuestra selección nacional de baloncesto, que no conocen el sabor de una alcapurria ni puedan pronunciar el nombre del pueblo donde supuestamente nacieron sus padres o abuelos.

 

Yo entiendo que los atletas que se van conservan su ciudadanía y sentimiento patrio y muy bien pudieran representar nuestra isla viviendo donde sea. Lo que es una realidad es que la falta de quórum en la isla le brinda una excusa a los políticos para reasignar fondos deportivos a otras áreas porque simplemente ya no hacen falta. Cuando llegue ese punto -btw ya llegó- , que el señor nos coja confesaos!

-eMMa

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