Me alegra que sepas quién es Mónica Puig y Adriana Díaz, ambas glorias deportivas de Puerto Rico, pero debes saber además que existe otra joven, marchista, puertorriqueña, rankeada #5 en el mundo, que se propone enchapar la isla en oro, plata y bronce por los próximos años.

 

Tiene 17 años, es guaynabeña y no corre, camina. Rachelle de Orbeta es la campeona nacional de marcha, pero para ella el deporte es mucho más: “La marcha es mi vida, lo es todo, mi diario vivir, es algo que necesito en mi vida…tú te desconectas de todo es como un momento de relajación, y ayuda mucho a la concentración.”

Esa mentalidad la ha llevado a comprometerse 100% con su carrera atlética. Además de entrenar 6 días a la semana, recientemente cambió de escuela a un programa para avanzar grados. Los constantes viajes a compromisos internacionales interrumpian su calendario escolar demasiado, por lo que junto a sus padres tomó dicha decisión.

El resumé deportivo de Rachelle es robusto. Llevando la monoestrellada en el dorsal ha participado en los Penn Relays, el campeonato sub 20 en Polonia, donde finalizó 9na en 10 kilómetros y el campeonato mundial sub 18 en Nairobi Kenya donde finalizó 8va en 5km. Sus mejores marcas son fulminantes, incluyendo 45:59 para el 10k y 22:16 para 5km.

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Con un trasfondo en gimnasia desde los tres años, la marchista ha desarrollado una combinación explosiva entre elasticidad y fortaleza que la hacen volar bajito. A eso se suman su ética de trabajo y dedicación para completar el perfil de una campeona.

“Mónica Puig, aunque no es del deporte de atletismo es un gran ejemplo”-Rachelle de Orbeta

 

Siendo una adolescente, Rachelle ha afrontado la disyuntiva entre el estilo de vida de un atleta de alto rendimiento, lo que hacen sus contemporáneos y la presión social que esto puede generar. Las salidas a la playa, al cine o al centro comercial han sido sustituidas por largas sesiones de fondo y fuertes repeticiones en la pista. “En mi caso ya la gente sabía y no me invitaba a nada porque yo siempre le decía que no”  afirma.

El éxito de Rachelle es el resultado de un trabajo en equipo entre ella, su entrenador y sobre todo sus padres. “Siempre están velando por mí, en la nutrición, en los suplementos, llevándome a las prácticas…ellos han sido parte de todo lo que yo he logrado” dijo.

Conjunto con el apoyo familiar, De Orbeta cuenta con una figura con quien medirse y motivarse diariamente, su hermana mayor Charmaine, quien también es marchista competitiva. De hecho, esta última cruzó la meta alfrente en las justas LAI 2017 pero luego fue descalificada por razones que aún se desconocen.

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Las hermanas De Orbeta – Rachelle y Chermaine.

Solamente dos años separan a las hermanas quienes aseguran llevarse muy bien dentro y fuera de la pista. Sin embargo en forma de broma la menor afirma: “¡en la pista no hay hermanas que valga!”. Para la mayor -quien reconoce abiertamente la gran habilidad de Rachelle- esto significa una oportunidad para seguir mejorando: “Se siente bien -entrenar con mi hermana- porque quizas ella tiene otros ritmos pero eso me ayuda a mí a mejorar” dijo Charmaine.

“Me siento super bien de que ella esté rankeada internacionalmente porque ella siempre ha trabajado fuerte por adquirir las cosas que quiere…Podemos competir en la misma categoría pero no hay esa rivalidad porque somos hermanas” Charmaine de Orbeta (hermana mayor)

 

Luego de emigrar del programa Cupey Track en 2012 la marchista ha sido entrenada por los pasados cinco años por Wilkins Rodríguez, quien también fue marchista y vistió los colores de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Sobre su mentor De Orbeta comentó: “Empecé con él a los 12 (años), y desde ese momento hasta el dia de hoy me ha ido super bien, he mejorado, he aprendido lo que es un entrenamiento especializado”.

Le ha ido lo suficientemente bien como para permanecer invicta en competencia desde el 2013. Wilkins parece tener una Fé inmensa en su pupila de quien se expresa con gran pasión, sin perder la honestidad.”¡A mí siempre me gustaba como marchaba Rachelle, yo sabía que tenía potencial..Al principio fue bien difícil para los padres entender que debíamos especializarnos en la marcha… A partir de eso es que he ella ha seguido mejorando.” aseguró.

El próximo año De Orbeta deberá afrontar un nuevo reto; seleccionar una universidad para su educación profesional. Aunque todavía no tiene una decisión tomada, Rachelle conoce cuál será su  destino final sin importar el color de camiseta que vista: “Quiero irme por la rama de medicina, fisiatría o pediatría…Mi meta en los cuatro años de las justas es lograr esa medalla y representar bien a la universidad” sentenció.

“¡A mí siempre me gustaba como marchaba Rachelle, yo sabía que tenía potencial!…“Ella siempre ha estado clara en lo que quiere…es una atleta completa, fuerte, dedicada, lo mejor que tiene es el apoyo de los padres.” –Wilkins Rodríguez (entrenador)

 

Tomando en cuenta su edad biológica y deportiva, el programa de entrenamiento y competencia de Rachelle es uno bastante conservador que incluye casi exclusivamente los eventos más importantes del calendario internacional de la IAAF.

Actualmente todo el plan apunta a preparar el mundial de marcha de 2018 a celebrarse en China Taicang y el campeonato mundial de atletismo sub 20 en Tampere Finlandia en el verano. Las expectativa son muy altas: “siendo sincero Rachelle en su último año de juvenil debe estar en las primeras tres si todo sale bien y Dios lo permite” nos dijo su entrenador.

Para eso primero se debe lograr el apoyo incondicional de la autoridades deportivas del país, la federación y el comité olímpico de Puerto Rico (COPUR), quienes según se comenta, en ocasiones han vacilado en apoyar la misión de la marchista aun con lo impresionante de su palmarés. Esta es una situación que el entrenador debe llevar con cautela y Rodríguez está muy consciente.

“Rachelle no recibe ni un centavo de nadie…Es triste, yo a veces tengo mucho coraje pero siempre que llego a la pista trato de no reflejar el coraje a ella, no le traigo los problemas porque le va a afectar el rendimiento… Sí, le explico la situación, porque ella sabe que hemos hecho la gestión.” afirmó el preparador.

Para la atleta misma todo está muy claro: “En 2018 quiero seguir entrenando fuerte y dedicándome a la marcha para poder representar bien a PR y estar entre los primero tres lugares.”

“Me siento super orgullosa de representar a Puerto Rico, y de poder llevar esos colores, a pesar de que es un país pequeño… porque no importa cuán grande sea el país (eso) no necesariamente tiene que indicar la liga que hay allí.” –Rachelle de Orbeta.

 

Tras pasar una tarde con Rachelle de Orbeta solo queda una frase en mi mente: el cielo es el límite.

-eMMa

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