Todos conocemos a uno, cientos de dólares en entrenamiento, el mejor equipo disponible, pero con la actitud incorrecta.  Es una práctica que no entiendo, solicitar ayuda profesional para luego repeler, cuestionar o simplemente ignorar cualquiera sea el “input” de su entrenador

Este individuo se convierte en lo que yo denomino El atleta Incocheable, a continuación 10 rasgos que he podido identificar en el perfil de aquellos que quieren mejorar pero no se dejan ayudar. 

  1. Lo sabe todo, piensa que lo sabe todo.

Quizás es muy inteligente, ha leído mucho o es un profesional –en su área- acostumbrado a impartir conocimiento y tener la última palabra. Esto lo lleva al deporte haciendo casi imposible establecer una relación con retroalimentación que ofrezca resultados. Este atleta vive bajo la impresión de que sus habilidades profesionales son omnipotentes y trascienden a todo lo que se proponga en la vida.

  1. No delega ni confía en su coach.

-Conozco a muchos que siguen lo que su entrenador le dice en un acto de Fe. No entienden por que hacen lo que hacen y temen a preguntar. Otros no están totalmente seguros de que van por el camino correcto o que están haciendo lo que necesitan y esta duda le imposibilita envolverse totalmente en el proceso.

  1. Le Resta importancia/respeto a la profesión.

Muchos piensan que el entrenador es un terapista que se entretiene prescribiendo practicas a los demás. Otros, lo ven como un ex atleta destacado del cual pudieran exprimir algún conocimiento que repercuta en velocidad. Comúnmente se etiqueta al coach como alguien que operar por pasatiempo o para “ganarse un chavitos extra”. La realidad del caso es que los hay, pero igualmente hay otros muchos preparados, profesionales, éticos y sobre todo honestos consigo mismos y sus atletas.

  1. Consulta todo el tiempo/no obedece nunca.

Muchos atletas son preguntones compulsivos posiblemente porque han sido programad@s para cuestionarlo todo y nunca estarán conformes con respuesta alguna.  El otro lado de la moneda es que a pesar de recibir respuestas, nunca las obedece y no está dispuesto a tratarlas aunque diga lo contrario.  Es como ir al doctor con dolor y no tomarte las medicinas que te receta, mientras continúa preguntándose por qué sigue enfermo.

  1. Repite los mismos errores constantemente.

Por una razón u otra, El Atleta Incoacheable no aprende por cabeza ajena y parece estar destinado a golpearse una y otra vez con la misma roca.  Lo veo a diario, personas que se lastiman recurrentemente por sobre-uso, desperdician carreras por pobres decisiones en equipo o por insistir en competir fuera de sus capacidades reales de esfuerzo. Aquí es donde llevar un training log es muy efectivo para comenzar a conocerte como atleta, lee más aquí.

  1. Cree que puede comprar condición física y velocidad.

Debo confesar que se me hace extremadamente trabajar con este tipo de individuo. Este atleta hará todo lo posible por entrenar poco y rendir a máxima capacidad. Ve en la tecnología la clave para lograr sus metas atléticas y está dispuesto a sacrificar su bolsillo por cruzar la meta unas cuantas posiciones más al frente. Cree que todo lo nuevo en la avenida hace milagros menos entrenar más o mejor.

  1. Todo es una posible excusa menos su propia ejecución.

El Atleta Incoacheable encuentra la forma de justificar su pobre desempeño con cualquier excusa. La temperatura, problemas con el equipo, le faltó agua, durmió mal, peleó con su esposa, trabajó mucho o poco,  suenan como la excusa perfecta para salir al paso.  Como dije anteriormente en mis redes sociales “el problema no es tu entrenamiento, el problema son tus expectativas” muchos deberían empezar por ahí.

  1. Escucha a demasiadas personas al mismo tiempo

Este punto es uno de los que me vuela la cabeza, este tipo de atleta le consulta o pide consejos a todo el mundo, aunque muy probablemente no le haga caso a ninguno.  Hablan de su training todo el tiempo y en cualquier lugar -incluyendo la farmacia y el colmado- y toman decisiones pasionales en vez de racionales. Igualmente se comparan con sus amigos y quieren obtener respuestas de los mismos sin conocer sus capacidades fisiológicas particulares.

  1. Quiere hacerlo todo/competir todo el tiempo.

En nuestra entrevista con el ciclista/triatleta profesional  Iván Domínguez quien también es entrenador, nos comentó lo difícil de tratar con triatletas que “quieren hacerlo todo”.  Es bueno variar, el problema es que para mejorar en la mayoría de las cosas hay que dedicarles tiempo. Tiempo de entrenamiento, acumular cargas/distancia sin interrupciones, que pueden llegar a ser aburridas.  

Igualmente competir todo el tiempo esta cool para aquellos que quieren vivir la vida de parador en parador y exponer nuestra gastronomía en sus redes sociales con el mismo sentimiento de felicidad inagotable, pero esos están muy lejos de mejoras en su rendimiento y se harán amigos del estancamiento prontamente.

  1. Fallan demasiadas prácticas pero esperan milagros.

-No pain no gain, o algo así escuché por algún lugar. Es una posición bien frustrante para un entrenador, recibir un pago y querer ayudar una persona pero simplemente no poder. Es casi como dar clases en un salón lleno de estudiantes pero todos con audifonos puestos. Lo he mencionado mil veces, no hay reemplazo para la consistencia, aquellos que son consistente mejoran, en el deporte y en la vida.

Establecer confianza con quien sea esté a cargo de tu plan de entrenamiento es fundamental para lograr el éxito.  Lograr una buena relación con tu entrenador puede tomar tiempo, pero de entrada el atleta debe ir con una mente abierta, dispuesto a nuevos prácticas y filosofías. Si llegamos al gesto de pedir ayuda, obviamente, algo  no está funcionando.

HOLD THE VISION, TRUST THE PROCESS”

“MANTÉN LA VISIÓN, CONFÍA EN EL PROCESO”

-eMMa

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