Domingo 25 de Febrero de 2007 y el pelotón se desplaza en serpentina por las amplias avenidas de Palm Springs. Es la séptima etapa del Amgen tour de California y luego de 180km mientras los trenes humanos calculan su embalaje final, un cubano sorprenderá al mundo con un sprint fulminante. Manos arriba en celebración, Ivan Domínguez el misil cubano ha ganado la etapa por media rueda, pero desde muchos antes había ganado mucho más incluyendo  su libertad y la oportunidad de luchar por su sueño. 

Le gusta la malta, las galletas oreo, la soda regular y las hamburguesas con papas fritas cada vez que puede pero, a sus 40 años el atleta oriundo de la habana mantiene una condición física envidiable y unas piernas que pudieran ser la portada de ‘Sports Illustrated’ cualquier día de la semana.

Su historia comienza un día de 1990 cuando entró un entrenador en el aula de la escuela donde estudiaba Iván en La Habana Cuba, buscando prospectos para el ciclismo. Al principio fueron muchos los interesados incluyendo a Iván,  tres meses después  al ver la rigurosidad del entrenamiento solo quedaban 2  y 27 años más tarde solo uno de ellos tiene medallas panamericanas, victorias en el Tour de California, Tour de Missouri, Tour de Georgia y campeonatos nacionales.  

Las razones estaban muy claras para Iván : “Los demás no quisieron seguir porque era algo muy distinto, ellos querían irse de fiesta, querían estar metíos en la playa to’ el día, no les convenia entrenar”. 

“EN LA ESCUELA DONDE YO ESTABA CADA VEZ QUE HABLABAN DE DEPORTE YO ESTABA ALLI NUMERO UNO” .

En 1993 tras pasar por el Instituto Nacional Deportivo y obtener sendas becas atléticas, el velodromo Rainaldo Faseiro se prendía en fuego con cada vuelta que completaba el local del sector Playa en La Habana. Siendo solamente junior su desarrollo eran inminente y sus dotes de pedalista estaban a flor de piel aún para los del nivel élite. 

Iván Domínguez tuvo las personas correctas en el momento correcto a su alrededor, velando que todo se diera a su tiempo, incluyendo el salto a profesional cuando solo tenía 16 años, a lo cual su entrenador se opuso estrictamente  y  Domínguez lo recuerda con claridad. 

“si te mando para allá vas a estar bien 2 años y te va a pasar lo mismo que le ha pasado a muchos atletas; se los llevan, los queman y después en 2 años no sirven y te van a botar… eso fue lo que me salvó, si yo me hubiese subido para esa categoría hubiese quedado tirao y quien sabe donde estaría ahora” cuenta Domínguez. 

Esta práctica no era exclusiva ni de Cuba, ni de la época, a decir verdad yo lo veo frecuentemente e Iván también.“Lo veo acá (USA), entrenadores cogen a muchachitos de 13-14 años y andan metiéndole 200km en un dia al loco y todo porque quieren acelerar el entrenamiento, porque los padres están pagando y quieren ver resultados.”

Iván Domínguez participando de un triatlón Ironman 70.3

Varios años después en 1996 llegaría  su momento de brillar en el canvas internacional y El misil Cubano no decepcionaría. Fue múltiple medallista Panamericano, campeón nacional y ganador de muchos eventos de ruta que utilizaba para complementar el entrenamiento para su especialidad, los  4,000 mts en persecución individual en velodromo,  pero el éxito momentáneo no lo era todo.

 Eran los juegos de la buena voluntad  de 1998 en New York, luego de culminar su participación en la pista el velocista sobre ruedas había decidido cambiar su suerte.”Voy a comprar un sándwich” fue lo último que escucharon de Ivan las autoridades Cubanas un domingo en la tarde en el hotel donde se hospedaban. Había desertado y no fue una coincidencia, sino un movimiento bien planifiado por Ivan desde  un año antes, al darse cuenta de su realidad y cual seria su destino al regresar a las antillas.

“Lo había decidido desde antes (1997), cuando regresé a Cuba se me abrieron los ojos y empecé a ver como iba la situación con el deporte… ya en Cuba en aquellos tiempos con 28 años si tú no tenias resultados la federación te decía que ya tú estabas viejo y buscaban la manera de botarte” explica Domínguez. 

 Pero no todo es malo en Cuba particularmente cuando se trata de formas sistematizadas para garantizar rendimiento .  Aunque a veces arcaicas, todo sigue un proceso, un orden. La carencia material crea en sus participantes la capacidad de conservación, administración y maximizar los recursos existente. 

Al otro lado del mar la cosa es diferente, con el despilfarro rampante y la necesidad por comprar velocidad para entrenar lo menos posible y ganar. Esta es una práctica que hemos señalado anteriormente en Easy Endurance y de la cual  Domínguez es consciente.

“El deporte es bien organizado en Cuba, no es como acá que consigues la bici por tu propia cuenta y quien sabe hasta donde puedas llegar. Muchos de los muchachos no llegan muy lejos por que no tienen quien los apoye, como tienes la libertad de comprar esas cosas, lo compras, te pones entrenar pero nadie te guía, nadie te enseña nada y son muchachos que luego en categoría 2-3 todavía no saben correr bicicleta” dijo el ahora residente de Las Vegas, Nevada. 

Una vez deserta Iván comienza relativamente desde cero en un país nuevo , sin familia, sin trabajo y con una barrera muy grande en forma de un idioma distinto.  Su primer paso fue tomarse un tiempo de descanso del deporte que parecía agobiarle por un instante. Sus amigos quienes conocian  de sus dotes de ciclista le impulsaban a montar pero no fue hasta después de  9 meses que lo retomó por recreacion. Una cosa llevó a la otra y las carreritas de domingo se convirtieron  en criterios y fáciles victorias. 

Aquí comienza la nueva vida de Iván con la invitación para un equipo doméstico en California en el año 2000. Inicialmente fue un golpe frío al ego cuando Domínguez -acostumbrado a ganar en un circuito inferior- de repente era descolgado y rezagado por corredores más jóvenes y quizás con menor nivel. A sus 21 años pensó que había llegado el momento de retirarse, ganar ya no era costumbre y competir no era rutina. Con el apoyo de sus amigos y un año adicional de entrenamiento en las costillas -y en las piernas-  volvió a nacer el misil cubano, ahora con el equipo Saturn.

UNA LLUVIA DE VICTORIAS 

Del 2000-2004 IvánDomínguez no hizo sino ganar, apabuyando rivales en todas las grandes carreras tipo criterio y principales vueltas en los Estados Unidos. El próximo paso parecía ser lógico e inevitable, el salto al nivel 1 de la Unión Ciclista Internacional. Los planetas no se alinearon para el corredor cubano en ese momento quien decidió enforcarse en su verdadera prioridad, una compañera de vida y su hijo Max que nacería pronto.

UNA OPORTUNIDAD A DESTIEMPO. 

En mas de una década estudiando historia de atletas profesionales, una constante salta a la vista de los que luchan por lograr su sueño, el egocentrismo. Sin embargo, Iván Domínguez se encuentra al extremo opuesto de esa mentalidad.  

Atravesando por su “peak” atlético y luego de estadías con los mejores equipos domésticos como Saturn, Toyota-United y Rock Racing en 2009 obtuvo la oportunidad que todos desean, un contrato con un equipo UCI división 1 para correr como profesional  en Europa

 El equipo Fuji Servetto con licencia UCI-World Tour española, fichó al sprinter cubano, pero haciéndolo participar en carreras de primavera que simplemente no cuajaban con sus características como corredor. Por ejemplo, el Tour de Flanders, Gent Wevelgen y el E3 prijs Vlaanderen. Domínguez también tomó la línea de salida en carreras por etapas tan importantes como El Tour Down Under, Vuelta a Castilla y León y el Tour de Turquía. 

Pero la familia era demasiado importante para Ivan principalmente su esposa y su hijo. Ya lo habia perdido todo una vez al partir de Cuba 10 años antes, la historia no se repetiría. Seis meses después de firmar con la escuadra española estaria de vuelta en Estados Unidos con su familia  y brillando una vez más en el nivel doméstico.  

“Mucha de la gente en Estados Unidos no saben todo lo que yo gané antes de estar en Estados Unidos, ellos piensan que yo vivía en Cuba y me hice ciclista aquí.”

Iván Domínguez compitiendo en un evento de triatlón.

EL TRIATLETA

Un solo deporte no es suficiente , ni siquiera cuando se tienen decenas de medallas, victorias y campeonatos. Luego de su retiro del ciclismo profesional en 2010, Domínguez encontró en el triatlon la excusa perfecta para mantenerse activo y presente en la escena competitiva. Era algo con lo cual coqueteaba desde Cuba y que se concretó cuando su esposa le sugirió  un duatlon local como reto.

Ya Iván acostumbraba a correr como parte de su preparación en el “off-season” de ciclismo y también nadó un poco cuando estuvo en el programa de Remo/Kayak en Cuba.

 Demás esta decir que Ivan compitió a muy buen nivel en ese primer evento y varios meses después mereció  una licencia para competir como PRO en el circuito Ironman donde actualmente compite en la serie 70.3. 

El ENTRENADOR 

Es obvio que el ex-sprinter cubano es una referencia en el deporte. Actualmente existen 12 afortunados que son entrenados por Iván quien además realiza campamentos de entrenamiento anualmente  en diferentes ciudades y también ejerce como entrenador bajo la compañía de Criss Bagg Coaching. Mientras conversamos Domínguez suena súper entusiasmado con el rol de tutor y parece entender muy bien las necesidades y peculiaridades de sus clientes.

“el problema con los triatletas es que quieren hacer muchas cosas, ellos no tan solo quieren entrenar para triatlón quieren entrenar para todo”

A partir de todas estas experiencias Iván se ha convertido en un líder que aprovecha cualquier oportunidad en las redes sociales para aconsejar a sus seguidores. Principalmente en la etapa de desarrollo Domínguez conoce muy bien los errores más comunes y cómo evitarlos. 

 “Lo primero  es no desesperarse, poco a poco, consíguete un entrenador que de verdad sepa lo que está haciendo y los oriente bastante. Si quieren llegar a algo, tienen que salir del país e ir a carreras de más nivel , donde van los pro’s de verdad (Colombia, Venezuela, Costa Rica) países donde el ciclismo es mucho más grande, toma tiempo, no se aprende de un dia para otro, entrenar y la fiestesita que se la dejen a otro”. Si te invitan una cervesita dile que No y te vas para la casa a hacer elasticidad, como hacia yo” expresó. 

La historia de Domínguez  (particularmente en su etapa de formación)  es casi un manual de lo que debe ser el desarrollo de un atleta llevado a la perfección. Identificación temprana en la escuela,  aislamiento de la corriente regular en centros especializados,  protección de sus ‘coaches’ a la edad donde podía perder más que lo que podría ganar y un palmarés robusto con su selección nacional. 

¿Cómo repercute esto en el futuro? A sus 40 años tenemos un corredor todavía competitvo a nivel doméstico, un recurso puede aportar al mundo deportivo de diferentes maneras con su experiencia y más importante, un ser humano saludable que disfruta del deporte. ¡Tomen nota!

-eMMa 

Advertisements