Es el mejor video en YouTube, Geoffrey Kennedy subiendo la calle Norzagaray en el viejo San Juan en sillas de ruedas. Va en reversa, pero eso no significa que no se mueva hacia delante.  Es el Ironman 70.3 de San Juan y los que lo apoyamos sentimos el dolor y el sacrificio de cada brazada en su cuerpo. En esta parte la gravedad no está de su lado. ¿Increíble? No, todavía falta más.

Hoy es otro día y estamos en otro lugar.  Quizás en la mejor piscina del país, conversamos en una solitaria mesa, frente a las ruinas de un local más de aquella cadena de emparedados subterráneos fuera de precio.  En instantes Geoffrey comenzará su preparación para nadar, de forma sistematizada y elegante.   Por ahora el entorno es callado y privado, él se siente cómodo para contarnos un poco de su vida.

[NIÑEZ]

Nueve años después de su nacimiento en 1980, La familia de ‘Geoff’ se relocalizó desde New Jersey hasta  la isla de Tortola en el Caribe, donde tenían un pequeño hotel y restaurant que requería atención adicional. Allí comenzaría una vida tranquila, de “home schooling”,  muy activa físicamente y en apego con la naturaleza.  Eso desarrolló en él un sentimiento de libertad que aún persigue con fervor.

La habilidad atlética del residente de Rio Grande no salió de la nada.  Desde los 9 años comenzó a practicar el deporte del mountain bike en Tortola, donde con 13-14 años llegó a ser campeón del Caribe representando a la isla. De hecho, Geoff era también un apasionado del surfing y llegó a realizar varios triatlones con muy buen nivel antes de discapacitarse físicamente.

17124564_10154493773723721_1810244837_n.pngGeoffrey Kennedy (foto por Amarylis Gonzáles/Look at me marketing solutions)[ACCIDENTE]

Geoffrey no nació con alguna deformación física, no tuvo un accidente automovilístico ni tampoco fue atropellado mientras entrenaba.  Perdió movilidad en sus piernas de la forma más nefasta posible, víctima de la criminalidad durante un asalto en St.Thomas, donde fue impactado de bala en su cordón espinal. Un tiro en  la vertebra torácica T7 – espalda media – le dejarían parapléjico.

Ante este panorama es inevitable sentirse “molesto” – para utilizar una palabra políticamente correcta- e igual se sintió él, un sentimiento peculiar de alguien que sabe que su vida acaba de cambiar radicalmente para siempre.

 “Cuando me dispararon pensé que era el fin del mundo, los primeros tres años estuve bien enfadado”

[PUERTO RICO]

Obligatoriamente Puerto Rico juega un papel importante en la vida de Geoff.  Fue al Centro Médico de Río Piedras, a donde lo trasladaron en ambulancia aérea luego del accidente y en donde realizó su rehabilitación.  De hecho, Kennedy se encontraba en tan buena condición física antes del mismo que logró adelantar el proceso por varios meses.

Acá se dio su formación profesional – pues para mi sorpresa – obtuvo su grado de bachiller en administración de empresas en la Universidad Interamericana.  Su persistencia ya se manifestaba para entonces, recurriendo diariamente al programa “Llame y Viaje” para ir y regresar del campus.

“Yo no creo que hubiese llegado hasta donde estoy hoy sin Puerto Rico, he recibido mucha ayuda.”

En Puerto Rico también conocería a una persona súper especial, quien sería la responsable de comenzar todo lo que hoy conocemos deportivamente de Geoffrey.

“Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, tú lees los libros de historia y con cada presidente hay una primera dama quien tras bastidores, en forma secreta, probablemente da los mejores consejos” Geoffrey Kennedy

[AMARYLIS]

Amarylis son las piernas que Geoff alguna vez tuvo y que ahora necesita más que nunca. Se conocieron de la manera más inocente, mientras caminaban por su vecindario una noche.  Una cosa llevó a la otra y en un gesto muy noble –y atrevido – Amarylis decidió un día inscribirlo por su cuenta en la carrera World Best 10k.

Con una silla de ruedas prestada y sin idea de lo que hacía, Geoffrey compitió y llegó en última posición, pero quedó hechizado. Como en todas las etapas de su vida esto era un nuevo reto que quería afrontar sin opción alguna a perder. El resto es historia.

Kennedy reconoce la importancia de tener un equipo de apoyo para todo lo que hace. Número uno en la lista es su novia y fiel compañera y nos dice:

“Yo no hubiese podido llegar tan lejos sin ella, ni siquiera ahora. Si ella quisiera dejarme ahora mismo yo pararía de hacer deportes porque ya no sería divertido.  Ella es mi manejadora, ella es igual de importante que Yo mismo, ella es mi compañera de equipo”.  “Yo tengo días malos a menudo, a veces no quiero entrenar o estoy enfermo y necesito que me lleven y ella siempre está ahí”

Es definitivamente un trabajo en equipo y Geoffrey tiene muy presente los sacrificios que su novia ha hecho por él  y nunca los pasa por alto.

“Ella se ha sacrificado igual que yo en su carrera – profesional – , renunció a su empleo de tiempo completo y tuvo que comenzar su propio negocio para poder ayudarme a entrenar.  Ella me levantaba de la ducha y del inodoro junto a mi madre cuando tuve mi hombro operado por 6 meses.  Yo no podía empujar mi silla de ruedas, ella me llevaba al doctor, a las citas médicas y a la terapia física. Definitivamente, ¡no hay manera de que yo estuviese aquí sin ella, no hay manera, y la amo!”.

[VIDA]

Kennedy nos brinda una lección de actitud positiva ante la adversidad. Su fuerza física es evidente cuando lo veo haciendo ‘pull-ups’ con su silla de ruedas que debe pesar mínimo 30lbs. Pero es en su interior donde reside la verdadera fortaleza de este guerrero.

Para hablar con Geoff hay que estar en muy buena condición física. Su energía, pasión y rápida pronunciación hacen que la  conversación se dé a un paso ágil.  Tus ideas deben estar claras, ya que para él, el mundo se desarrolla sin áreas grises, las cosas son blancas o negras.  Su autoconfianza es imponente y contagiosa y su discurso se da con una firmeza militar.

La falta de 2 piernas no ha sido excusa para nada en la vida de Kennedy.  El paratriatleta élite laboró a tiempo completo como trabajador social hasta recientemente.  La vida ha sida una montaña rusa para el nativo de New Jersey, quien recuerda con particular melancolía que el único empleo que pudo conseguir luego de graduarse fue como ‘greeter’(saludador en la puerta) en Walmart.

“mi profesor de universidad fue por allí un día y yo estaba tan aborchornado, porque podía ver en su cara (que pensaba): ¿qué tú haces aquí? 

[LOGROS]

Siendo su propio entrenador desde siempre, Geoffrey Kennedy no ha parado de conseguir victorias, títulos, medallas y trofeos. Su primer evento “multi-sport” fue el Tríalo de Rincón en 2009, donde antes tuvo que convencer a los organizadores de que podría completar el evento de forma segura.

Desde entonces ha hecho podio en el campeonato mundial, ha ganado 10 veces el World Best 10k, ha ganado el Ironman 70.3 de Puerto Rico, ha sido campeón nacional en Estados Unidos y cualificado al mundial Ironman en Kona, Hawaii.

Sin embargo, el logro más grande en su palmarés no tiene nada que ver con nadar, pedalear o empujar su sillón de ruedas: “Haber pasado la barrera de mi accidente, Yo era un tipo bien enfadado, eso me estaba destruyendo, era algo malévolo en mi interior.  Seguir adelante es algo –bien- difícil, seguir adelante es uno de mis más grandes logros”.

 “Yo no hago esto porque me gusta el triatlón, lo hago porque me gusta seguir adelante. Esto me ayuda, es mi terapia, los alcohólicos van a reuniones, yo hago deportes”.

17105341_10154493773703721_853030140_nEasy Endurance junto a Geoffrey Kennedy 2/24/17 (foto por Amarylis González/ Look at Me Marketing Solutions)No es fácil sobrevivir como atleta profesional en Puerto Rico, mucho menos como paratriatleta. En las carreras locales Geoffrey obtiene entre $100-200 si logra la victoria, mientras que los competidores regulares obtienen $1,000-1,500.

“Somos élites, solo porque nos falte una mano no significa que no entrenemos 2 veces al día, que paguemos $300 mensuales al entrenador y que tengamos que comer. También significa que hay que comprar prótesis que cuestan $10,000 y múltiples sillones de rueda, es más caro para nosotros, así que definitivamente debemos tener la misma cantidad de dinero en las premiaciones” afirmó el atleta en silla de ruedas.

El país produciría además un reto enorme en la preparación atlética de Geoff por un problema del que casi todos los que hemos corrido bicicleta alguna vez conocemos, el tráfico y la actitud del conductor. En una de sus sesiones mientras era acompañado por su novia, fueron embestidos por un auto, impactando el pavimento y donde Amarylis perdió varios dientes, por lo que  ya no entrena en carreteras con tráfico abierto.

[LESIONES]

El sueño de todo atleta es ir a unos juegos olímpicos y esto es igual de especial para aquellos con algún tipo de discapacidad física incluyendo a Kennedy.  En el  ciclo olímpico para Rio de Janeiro 2016, éste se encontraba en gran condición, “rankeado” #3 en el mundo y encaminado a representar a los Estados Unidos en el evento de paratriatlón.

Enfocado en lograr esa meta, Geoff exigió demasiado a sus hombros y estos no aguantaron. Recordemos que Geoffrey lo hace todo con sus brazos, empujar el sillón, levantarse de la cama, del toilette, nadar, y hasta conducir.

A finales de 2014 tuvo que ser sometido a una operación para reconstruir su hombro, lo cual lo sacó de competencia por toda la temporada 2015.

Con la persistencia que lo caracteriza comenzó el 2016 con hambre de volver al más alto nivel de competición y varios meses después se convirtió en campeón nacional de Estados Unidos. Pero el daño de haber perdido todo una temporada sin acumular puntos pesaba demasiado, en un sistema donde la participación frecuente en los eventos es clave.

Escaló hasta la posición #13 en el mundo y hasta fue contactado para viajar como reserva de ser necesario, de hecho se sacaron los pasajes y hasta el uniforme fue grabado con su apellido, pero solo los primeros 10 atletas serían invitados. Al respecto Kennedy se expresa:

“Yo tengo un árbol de mangó en mi casa al cual voy a meditar, fui allí cuando murió mi abuela, es como mi lugar espiritual.  Entendí que estos 4 años (preparándome) para un solo día y no lograrlo no es el fin del mundo. ¡Voy a vivir mañana!, no es tan malo como pensaba. Fue una experiencia satisfactoria saber que trabajé muy fuerte y no logré mis metas. ¡No todas las metas se logran!

dsc_0744-2Kennedy es asistido por un voluntario previo al segmento de natación del Ironman 70.3 Puerto Rico 2012. (foto cortesía de ALLAN TORRES/ATV photography para Easy Endurance.[FUTURO]

Kennedy escoge mantenerse siempre positivo ante la adversidad.  Esta actitud resurge mientras discutimos un fuego que casi consume su casa días antes de esta entrevista y del cual logró librarse por casualidad.

Su objetivo es ahora completar un nuevo ciclo olímpico camino a Tokio 2020 y ya se encuentra posicionado en los mejores 15 del mundo.

En cuanto a su entrenamiento Geoffrey aprendió la lección, ahora adoptando un enfoque más inteligente y orgánico.  “Antes de mi lesión yo estaba loco, yo creo que no es hasta que te lastimas que lo tomas (estar saludable) por sentado. Hay que entrenar – solamente – para eventos específicos. Muchas personas quieren competir toda la temporada y ¡puedes hacerlo! Pero eso no es algo bueno necesariamente” expresó Geoff.

Hablar con Kennedy es refrescante, es re-enfocarse, obtener otra perspectiva de la vida a través del vivo ejemplo de la persistencia. “Yo no me enfoco en las cosas que no puedo hacer, sino en la cosas que puedo hacer. Tienes que levantarte cada mañana y darte cuenta que tengo comida, tengo cosas ¡soy agradecido! Quejarse es contagioso, la negatividad es contagiosa. Trato de no rodearme de eso.  Uno puede quejarse –todo el tiempo – o callarse y seguir adelante, aceptarlo y encontrar una solución en la vida”

La ruta de Geoffrey Kennedy está muy clara:

“Tienes que disfrutar tu recorrido porque el destino final no está garantizado”

-eMMa

Advertisements