Todo el mundo sabe que Mónica Puig ganó el oro, saben que Javier Culson tuvo una falsa salida y que a Frankly Gómez le robaron la pelea en los juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Pero nadie sabe que Ricardo Estremera se quedó fuera de representarnos por 7 segundos y posiblemente falta de apoyo económico y auspiciadores.

Es una agradable tarde de jueves en Diciembre, las navidades están en pleno apogeo y el aire huele a coquito, lechón asado y petardos. Ricardo Estremera, corredor nacional de 30 años, ha venido de vacaciones a la isla, pero eso es relativo. Se bajó de un avión procedente de Tallahassee Florida -donde reside – a las 2am y 14 horas después estaba en la línea de salida de un 10k en Isabela. Todavía aturdido por el viaje, en un texto me dice: “me fue mal” que significa lo mismo que terminar 3ro overall con 32:51 en dicha carrera.

Obviamente, no vino a vacacionar, ha venido a seguir trabajando duro en un sueño, su sueño.

Hoy en el menú; 10 repeticiones de 1,000 metros con 2:00 de descanso y su coach Freddie Ramos mirándolo cuidadosamente desde el óvalo de la gallera en Río Piedras. Mi reacción inicial tras anunciarme la práctica no es PG-13 pero, Rick y sus altas medias de compresión continúan con el optimismo de aquel que ha sido condenado a la horca y aún así espera salir vivo.

El pasado año Ricardo se enfocó en cualificar a las Olimpiadas en el evento de 3,000 metros con obstáculos, quedándose a :07 segundos de la marca mínima de 8:30.00. Aún así, su gestión quedó en el anonimato para el país. Y es que no se da todos los días que un atleta corra 3:45 en 1,500mts, 4:01 en la milla, 14:12 en 5km, 8:37 en 3k con obstáculos y 30:54 en 10km y sea un total desconocido para la mayoría de los puertorriqueños.
Con eso en mente el atleta original de Trujillo Alto trabaja incansablemente en su entrenamiento con una sola cosa en la cabeza; 8:30.00 – el tiempo requerido por la IAAF para la cualificación standard a la Olimpiada en dicho evento.  La sesión de hoy se divide en 10 cortos pero duros capítulos de menos de 3 minutos de duración. Los parciales deberán estar entre 2’50 y 2’55 que se traducen en 4:35 por milla. En la 5ta repetición la fatiga hace su entrada siniestra en el cuerpo de Estremera, quien se refugia en un gel energético y varios sorbos de agua mientras su coach le vocifera en forma de ultimátum: “2:50 es 8:30!…”¡HAY QUE SACAR EL RITMO EN LISO! SINO…”

Sobre su entrenador Freddie Ramos con quien lleva trabajando 2 años y quien también ejerce como entrenador de fondo en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras Ricardo expresa: “El tiene una idea del tipo de corredor que soy… tenemos mucha confianza del uno al otro. Para mí eso es esencial”.

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El corredor Ricardo Estremera realiza pruebas en un laboratorio de fisiología en la Univesidad de Florida State en Tallahassee.

En nuestra historia sólo 2 hombres han corrido 3,000 metros con obstáculos más rápido que Ricardo Estremera, los olímpicos Alexander Graux 8:27.91 (2004) y Carmelo Ríos 8:28.89 (1983). Entre su palmarés resaltan, ser el primer atleta seleccionado All American en la historia del fondismo de la Universidad de Albany en New York, fue segundo puertorriqueño overall en el World Best 10k 2016 y medallista de bronce en el Campeonato Iberoamericano en Brasil 2016.

“Por lo menos si yo llego a la olimpiada llegué a la meta que yo siempre quise en mi vida y al fin y al cabo eso es lo que yo quiero hacer… eso es lo que me apasiona, representar mi isla”- Ricardo Estremera 

Con 5’7” de estatura y 128 libras con su nuevo look de ‘lumberjack‘ barbudo, Estremera parece más un profesor de literatura que un atleta élite. Y en realidad lo es, lleva trabajando como profesor de universidad y maestro de escuela pública por los últimos años. Actualmente, el estudiante doctoral en lingüísticatambién posee bachillerato en biología – ofrece sus conocimiento como maestro en cursos de Español y ESL (english as second language) a poblaciones extranjeras, de escasos recursos y grupos minoritarios en Gadsden High School en la Florida. 

“I DO NOT BELIEVE THAT HITTING THE OLYMPICS STANDARD SHOULD BE BASED ON ONES FINANCIAL SITUATION, BUT RATHER THEIR TALENTS

Para Ricardo correr es un sueño vitalicio, una misión de vida inculcada en su hogar. Estremera es parte de un núcleo de 4 hermanos, todos muy destacados en los deportes y en lo profesional. Particularmente Rubén, quien fue nadador en la LAI y actualmente se desempeña como profesor y salvavidas en la Universidad de Puerto Rico y Rodolfo, el mayor, quien ejerce como profesional de la salud.

“En Round Hill Ricardito desarrolla una base en la natación pero, la sangre lo que le pedía era correr, Ricardo desde que yo tengo sentido y uso de razón siempre le ha gustado moverse de esquina a esquina corriendo, yo recuerdo que desde chiquito si se movía de la cocina a la sala tenía que ser corriendo, ¿había que bajarse del carro y llegar a la tienda?…corriendo!” Rubén Estremera – hermano mayor

El menor de los hermanos, Roberto, se ha destacado en el polo acuático, incluyendo actuaciones con diferentes selecciones además ejerciendo como entrenador de natación para varios programas juveniles.  Esta cuarteta de hermanos/atletas ha sido una bendición para el ligero corredor boricua: “nosotros como hermanos nunca tuvimos rivalidad, eso nunca existió, nos apoyamos los unos a los otros como tú no tienes una idea…eso es algo que siempre se nos ha inculcado en casa…la familia es la base y esta base siempre debe estar fuerte y rígida” afirmó Ricardo.

“YO NADABA Y TODO PERO NUNCA ME APASIONÓ…PERO SIEMPRE DOY LAS GRACIAS QUE EXISTE UNA NATACIÓN PORQUE FUE LA QUE ME DIO EL PULMÓN PA’ PODER CORRER”

Una vez sustituidas las chapaletas por las tenis todo cambió.  Sus primeros pasos fueron en el club Cupey Track donde desde el primer momento despuntó como corredor estelar.  Ese primer día sus hermanos lo recuerdan con mucho entusiasmo: “Yo recuerdo en esa primera competencia informal, que él (Ricardo) se quiso probar para Cupey Track, el corrió con la tenis más porquerías, nada profesional para correr y le dio pasta y queso a casi todos los del equipo, fue una cosa impresionante, de ahí se descubre el talento, lo acogen en el equipo y de ahí en adelante fueron marcas locales, marcas internacionales, reclutamiento en Estados Unidos, eso fue un boom!” concluyó Estremera.

Tales marcas lo llevarían a representar a Puerto Rico en mundiales de campo traviesa y atletismo juveniles mientras cursaba estudios en la UHS.

Reclutado agresivamente por varias universidades NCAA div.1, Estremera se decidió por la Universidad de Albany en New York. No todo fue peaches n’ cream para el corredor quien en sus primeros 3 años luchó contra la frustración del estancamiento en su rendimiento, lesiones y la parte emocional: “la parte atlética es lo fácil, lo más duro fue el primer año, no conocía a nadie, no familiares, no amistades, problemas del lenguaje… en mis primeros años yo no me desarrolle muy bien como atleta, estaba un poco frustrado” expresó Ricardo.

Eventualmente en 2008, con un cambio de entrenador y una nueva filosofía de entrenamiento todo comenzó a engranar para Ricardo. Mejoró todas sus marcas personales en la misma temporada y la confianza y el hambre regresaron.

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Ricardo Estremera compite en el World Best 10k 2016 (Foto propiedad y cortesía de Allan Torres – ATV photography para uso exclusivo de Easy Endurance)

Actualmente Existen obstáculos más altos que los que Ricardo enfrenta durante una prueba de steeplechase.  Balancear la vida, la competición, el entrenamiento enmarcado por la falta de apoyo económico ha sido un verdadero maratón. Los días del corredor comienzan a las 5am para reportarse a la escuela donde además de profesor, es director de otros programas extra-curriculares. En la tarde realiza fuertes entrenamientos que pueden tomar hasta 2 horas.

Pero el día no termina ahí, regresando a su hogar alrededor de la 8pm toca cocinar, compartir con su pareja y prepararse para el próximo día.
Si a todo eso le sumamos la falta de apoyo económico por parte de la Federación de Atletismo y el COPUR que ha sido modesto – en un buen día – y la ausencia de auspiciadores aún con su impresionante resume, es básicamente un milagro que Estremera siga con ganas de entrenar y competir.

“es triste que a veces los sueños y las cosas que uno quiere se basan en aspectos económicos…Es triste que pa’ poder ir a competir, pa’ poder llegar a sus sueños tiene que estar en un estado económico bastante razonable…es triste que los sueños de uno incluyendo en el deporte dependan del dinero” -Ricardo Estremera.

Y es que en el nivel elite no existe sustitución/reemplazo para la competición. Hay que competir mucho y frecuentemente. No tan solo para lograr cualificar, sino para medir la competencia, exponer el cuerpo a situaciones y condiciones particulares  y aclimatarse a ritmos reales de competencia que son imposibles de obtener en práctica. El enfoque psicológico, el estado mental, el equipo, la rutina específica de la competición desde el desayuno hasta el calentamiento, todo, hay que enfrentarlo con anticipación.

Sin embargo, la pasión que proyecta el natural de Trujillo Alto hace que todos nos convirtamos en testigos de un sueño que solamente puede lograr alguien que hace las cosas por amor… “Esto es parte de mí, es parte de mi identidad personal… las cosas que te apasionan, por que correr es duro, y te explota y te duele…no es un trabajo…no es un trabajo porque disfrutas haciéndolo… Cuando algo para de ser diversión y se convierte en un trabajo y un problema ahí estamos por mal camino, y esto yo lo veo así” – señaló Estremera.

Con apoyo o sin el mismo, las metas de Ricardo siguen claras: Completar todo el ciclo Olímpico, comenzando con el mundial de verano en Londres para donde debe alcanzar una meta intermedia de 8:32.00, los juegos centroamericanos en Barranquilla Colombia, los juegos panamericanos en Lima Perú y culminando con los juegos Olímpicos de Tokio en 2020.  El World Best 10k 2017 también forma parte del plan de carreras, pero dependerá de la ayuda económica que pueda recibir el atleta de aquí al mismo.

“¡Esto es algo que si yo llego a viejo y no lo intenté me voy a arrepentir por el resto de mi vida!. Ponle que nunca ocurra, siempre puedo decir ¡lo intenté! no se dio pues cosas de la vida, pero le di lo mas que le podía dar, le di todas las ganas”

Ricardo Estremera nos recuerda que hay que soñar, hay que soñar sin cesar 

-eMMa

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